clonación

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En forma general un clon es un grupo de células genéticamente idénticas provenientes de una única célula original.

La palabra clon proviene del griego klón, que significa brote, retoño. En el campo vegetal, y en un modo general, se consideran clones los individuos provenientes de algún proceso de reproducción asexual, como por ejemplo los provenientes de gajos, esquejes, etc. En la actualidad muchas plantas de interés comercial se reproducen a partir de una sola célula con la capacidad de regenerar una planta entera. Los trabajos de clonación en vegetales son ampliamente conocidos y es en este campo donde se han realizado la mayor cantidad de investigaciones.

En el campo animal podemos referirnos a clones como a individuos idénticos obtenidos a partir del desarrollo de células en los primeros estadíos embrionarios.

En el caso de las ovejas, en el año 1996, científicos del Instituto Roslin de Edimburgo, Escocia, obtuvieron, mediante la aplicación de un shock eléctrico a células de un embrión, células idénticas a la original que, luego de implantarlas en ovejas "nodrizas" dieron a luz individuos genéticamente iguales al embrión original del cual se habían extraído las células. Las dos ovejas que nacieron las llamaron Megan y Morag

Habían sido creados dos individuos idénticos a partir de una única célula original, en mamíferos. Se habían creado gemelos en forma inducida.

Recordemos que hace más de 10 años en la Universidad de Madison, USA, se habían obtenido individuos idénticos a partir de un embrión de 6 días de edad, en la especie bovina.

Pero si nos remontamos al año 1967, podemos observar que las investigaciones llevadas a cabo por el biólogo John Gourdon en anfibios (Xenopus laevis), finalizaban con la obtención de ranas a partir de núcleos de células intestinales. Y aquí está el punto clave: la obtención de un nuevo ser a partir de una célula somática y no ya a partir de la unión directa de los dos gametos, el masculino y el femenino, o de la subdivisión de un embrión ya en formación (obviamente producto de la unión de los dos gametos). 

Se había obtenido un nuevo ser a partir de una célula proveniente de algún tejido, en ese caso del intestino, de un determinado individuo. El nuevo ser tendría, por lo tanto la misma constitución genética que aquel del cual se extrajo la célula.

El experimento de Gourdon fue de suma importancia pues comenzaba a resolver el gran dilema, ya puesto en 1938 por el embriólogo Hans Spemann y posteriormente en 1952 por Robert Briggs y Thomas King. O sea, a partir de la transferencia de un núcleo de una célula adulta dentro de una célula huevo previamente denucleada, poder demostrar, primero la obtención de un individuo adulto, pero principalmente aclarar si la diferenciación celular es un proceso irreversible o si la célula puede ser reprogramada. En ese momento se demostró que a medida que se avanza en el estadio embrional de la célula donante del núcleo aumentan proporcionalmente los procesos abortivos. En los experimentos de Gourdon sólo se alcanzó el desarrollo completo en el 1,5 % de los individuos.

Debieron pasar muchos años para que las investigaciones hechas en anfibios (clonación mediante transferencia nuclear) se pudieran extrapolar a seres superiores en la escala evolutiva, como ser los mamíferos. En animales superiores es más simple obtener más embriones a partir de las blástulas derivadas de una única célula huevo fecundada o bien dividiendo en dos a los estadíos embrionales más avanzados, como ocurre, ocacionalmente, en la formación de los gemelos humanos.

Siguiendo una técnica análoga a la poliembrionía, llamada embryo splitting, en los años ‘80 S. M.Willadsen obtuvo ovejas todas iguales pero la eficiencia del método disminuía a medida que el embrión era dividido en mayor número de partes llegando a casi 0 cuando el embrión era dividido en 8 partes.

En febrero de 1997, la comunidad científica y no tanto, se sintió conmovida ante la publicación de, quizás, el logro más importante en cuanto a manipulación de seres vivos se refiere. El médico veterinario Ian Wilmut, jefe del Instituto Roslin de Edimburgo, el mismo que había producido a las ovejas Megan y Morag, presentaba a la comunidad internacional a su nuevo descubrimiento, la oveja Dolly, nacida el año anterior.

A simple vista esta oveja podía haber pasado desapercibida en una majada de ovejas de la raza Finn Dorset en Escocia, en la Patagonia, o en cualquier parte del mundo, pero tenía una particularidad: era idéntica a la oveja de la cual se había extraido la célula somática para su creación.

El procedimiento se basó sintéticamente en reemplazar el núcleo haploide (n) de un óvulo por un núcleo diploide (2n), extraído de una célula de las glándulas mamarias de una oveja adulta. Posteriormente, este óvulo modificado se implantó en el útero de otra oveja y luego se esperó el tiempo necesario de gestación (en la oveja es de 7 meses) para el nacimiento. El nuevo ser, fue una oveja, obviamente hembra, idéntica genéticamente a su madre. Se había creado un clon, en mamíferos.

Evidentemente, este hecho científico tiene una relevancia especial, no sólo por el hecho de haber creado un nuevo individuo sin la intervención directa del macho, sino por las implicancias que podría tener en un futuro, especialmente, si lo extrapolamos al género humano, también perteneciente a la familia de animales denominados mamíferos.

La difusión de que Dolly estaba envejeciendo más de prisa que lo que correspondería a una oveja de su edad demuestra una vez más que en genética no todo es cortar y unir. Los telómeros (extremos de los cromosomas) de Dolly, serían más cortos debido a que en su concepción se utilizó una célula, proveniente de una oveja adulta y esas regiones de los cromosomas, se sabe, tienen mucho que ver con el deterioro celular que se produce a lo largo del tiempo. La noticia de la compra del laboratorio y de la tecnología Dolly por parte de una empresa estadounidense, especializada en medicina regenerativa y propietaria de patentes sobre enzimas inmortalizantes, llamadas telomerasas, quizás pongan luz a este desafío que la naturaleza en general, y Dolly en particular, le pusieron a Wilmut y asociados.

Posteriormente a la presentación del método de obtención de Dolly, cuya transparencia aún hoy no ha sido completamente aceptada en el mundo científico, se sucedieron otros casos de clonación en mamíferos utilizando transferencia de núcleos de células adultas diferenciadas, como por ejemplo el caso de Cumulina uno de los ratones obtenidos por el grupo del japonés Ryuzo Yanagimachi junto con americanos e italianos, utilizando 3 tipos diferentes de células diferenciadas bien identificables y mediante el método de microinyección nuclear en cambio de la electrofusión utilizada por Wilmut o el caso del toro Galileo, obtenido en Italia a partir de núcleos de glóbulos blancos de la sangre.

Por su parte, científicos de Portland, Oregón, en enero del 2000, anunciaban públicamente el nacimiento de Tetra, una hembra de Macacus Reshus que había sido gestada con el método de producción artificial de gemelos. El doctor Don Wolf, siguiendo con sus investigaciones, anunciaba a fines del 2001 que habían sido creados en sus laboratorios, embriones de Macacus a partir de la reprogramación de células somáticas adultas (como en el caso de Dolly) y no a partir de células embrionales, como había ya sucedido anteriormente en el mismo laboratorio con la mencionada Tetra.

También la Argentina, el 6 de agosto del 2002, a través de la empresa privada Bio Sidus, entró en el selecto grupo de países que poseen un vacuno clonado. Se trata de Pampa, una ternera de raza Jersey obtenida mediante la fusión celular entre el núcleo de una célula de piel fetal y un óvulo previamente denucleado. El embrión genrado fue implantado en una vaca adulta (madre sustituta) de raza Aberdeen Angus para completar su gestación de 9 meses. 

Un caso muy interesante, actualmente en desarrollo en Japón por Taatsuyuki Suzuki de la Universidad de Yamaguchi, es el que se refiere a la clonación de especies extinguidas como el Mamut, haciendo realidad lo presentado hace unos años por Steven Spielberg en su Jurassic Park con los dinosaurios.

La clonación, sea ésta por transferencia de núcleos o por embrio splitting (producción artificial de gemelos) ya ha sido realizada, como hemos visto, en diversas especies animales, lo cual induce a pensar en la posibilidad cierta de intentarlo también con la especie humana.

La clonación en humanos no es un caso tan simple, ya sea desde el punto de vista práctico como desde el punto de vista ético. Desde el punto de vista práctico, los primeros casos conocidos no difieren mucho de la ya comentada producción artificial de gemelos en ovejas. A partir de un óvulo extraído de una mujer, utilizando técnicas de fertilización "in vitro" se procede a su fertilización. A medida que se desarrolla el embrión el científico logra separar las células y obtener organismos idénticos como si se trataran de comunes gemelos. Luego se implantan en la madre donante que completará el desarrollo de los bebés. Similar a la forma en que se obtuvieron las ovejas Megan y Morah.

En 1993, investigadores de Washington anunciaban la creación, a partir de la división de embriones provenientes de trabajos de fecundación asistida, de algunos clones humanos llegando a la posibilidad de implantación de los mismos en úteros femeninos. Finalmente, y debido a las presiones soportadas, las investigaciones fueron suspendidas. Con la aparición de Dolly, en 1997, la polémica reinició, dada la posibilidad de la obtención, no ya de gemelos en forma artificial, sino de clones humanos provenientes de células adultas. Individuos genéticamente idénticos al progenitor del cual se extraiga el núcleo diploide para modificar los óvulos a implantar.

En ese momento Ian Wilmut, "padre" de Dolly, expresaba: " no se ve ninguna razón para clonar a un ser humano y si existiera todavía no estamos capacitados para hacerlo, requiere mucha experimentación y habría que preguntarse para qué. Nosotros estamos interesados en los trabajos con animales para mejorar su producción, fundamentalmente."

Eso sucedía en febrero de 1997. En enero de 1999, a menos de 2 años de aquel acontecimiento y de aquellas declaraciones, el mismo Wilmut anunció que comenzaba a trabajar en la clonación de embriones humanos. Dijo que: "estoy dispuesto a clonar un embrión humano si con ello se pudiesen tratar enfermedades como el mal de Alzheimer o el Parkinson",

A partir de ese momento se sucedieron muchas noticias, como siempre anunciadas en primera plana y provocando un shock mediático impresionante. Como en enero de 1998 cuando el científico americano Richard Seed declaró que en poco tiempo sería capaz de clonar seres humanos. En diciembre del mismo año, el coreano Lee Po Yon y sus colaboradores anunciaron haber creado un clon humano con el fin de la producción de órganos para transplantes pero que voluntariamente lo habían suspendido al estadío de 4 células. En China, en el 2000, investigadores de la Universidad de Hunan anuncian trabajos similares. El común denominador de todas estas investigaciones fue la falta de presentación de sus trabajos en revistas científicas internacionalmente reconocidas.

Por su parte, la empresa Clonaid anunciaba que antes de fin del año 2002 presentaría en sociedad el primer clon humano. Para no contradecirse, días pasados se realizó el anuncio por parte de la directora del centro, Brigitte Boisselier, en una presentación que tenía mucho más que ver con la apertura de un festival cinematográfico que con las evidencias científicas que presentaba. Allí una muy producida mujer, perteneciente a la orden de los raelianos (secta que cree que la raza humana proviene de material genético extraterrestre) anunció el nacimiento de Eva, concebida con material genético de una mujer de 31 años y que pesaba 3,2 kg. Prometía, en ese momento, que la recién nacida sería presentada en sociedad en pocos días más y que sería sometida al análisis de un grupo de científicos independientes. Similares presentaciones las realizaron posteriormente en Holanda, Japón y últimamente en la Argentina, con un común denominador: falta de pruebas de cualquier tipo (los bebés parecerían ser clones del hombre invisible...) y respuestas evasivas, especialmente en lo que se refiere al dinero que llevan recaudado con las notas periodísticas, ventas de la máquina para la electrofusión nuclear (cómo si esto fuera lo único necesario para efectuar un experimento de clonación) y fondos privados para posibles futuras investigaciones...

¿Hasta que punto es lícito experimentar con seres humanos en lo que respecta a la clonación? ¿El investigador puede realizar experimentos de clonación en casos terapéuticos? ¿Por qué es diferente la calificación si un trabajo es con fines terapéuticos o con fines reproductivos?

A partir de la presentación en comunidad de Dolly y de la técnica utilizada para su obtención que, por otro lado el Dr. Wilmut supo comercializar muy bien ya que vendió todos sus derechos a la PPL, una compañía de biotecnología de la misma ciudad de Edimburgo, los diversos Estados salieron urgentemente a emitir su opinión y a legislar en la mayoría de los casos o a prohibir por decreto en los menos. La casi totalidad prohíbe que las técnicas de clonación se trasladen al ser humano, fundamentalmente a nivel estatal no subvencionando económicamente los trabajos de investigación en ese campo.

En el 2001, la empresa Advanced Cell Technology anunció la clonación de un embrión humano con fines terapéuticos. Si bien los procedimientos y el concepto es el mismo que los anteriormente expuestos, su finalidad y su contexto, como así también su base científica es muy diferente. En esa oportunidad, el vicepresidente de la ACT Robert Lanza, declaraba que "el objetivo de estos estudios no es la creación de seres humanos si no poner a punto técnicas terapéuticas relacionadas a tratar enfermedades como la diabetes, cáncer, Sida, mal de Alzheimer y mal de Parkinson". "El objetivo, decía el investigador, es reprogramar células humanas para obtener la producción de cantidades ilimitadas de células primitivas o células Stem" (Stem cells o estaminales). Estas células son completamente indiferenciadas cuyo posterior desarrollo puede ser dirigido para reparar tejidos u órganos enfermos. 

A partir de lo expuesto hasta el momento es evidente que existen dos líneas o dos tipos de utilización de la clonación en seres humanos: una la reproductiva, tendiente a la creación de nuevos seres humanos y la otra, la terapéutica, tendiente a la creación de embriones humanos como fuente de, principalmente, células Stem o primitivas.

La primera, la reproductiva, ha sido condenada por la mayoría de los estados, la iglesia católica y por la sociedad en su conjunto, en todas partes del mundo, considerándola éticamente ilícita y de consecuencias impredecibles de acuerdo a los conocimientos que se poseen en la actualidad.

La segunda, o sea, la clonación terapéutica, es la línea que ha ganado adeptos en todo el mundo y es hacia donde se está dirigiendo la investigación en el campo de la clonación humana. Las células Stem, o primitivas, no diferenciadas, están presentes en el embrión pero también en los tejidos u órganos adultos de un individuo. A medida que se va hacia un organismo adulto estas células perderían su potencialidad. Es por ello que mediante las técnicas de clonación terapéutica se esté buscando la posibilidad de reprogramar a esas células Stem provenientes de tejidos u órganos adultos en células Stem embrionales y por lo tanto totipotentes.

La mayoría de los grupos de científicos que hoy trabajan en todo el mundo con estas técnicas, muchas veces con muy poco presupuesto, lo hacen en líneas que previamente han pasado por todos las etapas administrativas correspondientes, si las hay, con el principal objetivo de encontrar la solución a muchos de los males hereditarios que aquejan al género humano o para posibles aplicaciones en el mejoramiento animal o vegetal. De cualquier manera, el ser humano es impredecible y en este mundo moderno en donde los avances en las ciencias parecerían no tener límites y el lucro por el lucro mismo amenazan dominarla más que nunca, es imposible aventurarse a diseñar un futuro ni siquiera próximo.  

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Creative Commons License www.librogen.com.ar fecha última actualización 24/11/2009
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